TOPONIMIA NAVARRA ALTOMEDIEVAL


Por Alberto Pérez de Laborda
Jornadas sobre Onomástica
SEHN, Sociedad de Estudios Históricos de Navarra
Pamplona, noviembre 2003

Indice de temas
Pág.
Lo escrito en el alto medioevo 2
Fuentes mozárabes y musulmanas 4
Problemas que presentan las fuentes tardías 6
Topónimos altomedievales, origen y contenido histórico 7
Bibliografía 17

 

 Se puede decir que la edad media navarra —la que viene después de lo que se acostumbra a llamar tardoantigüedad y es inmediatamente anterior a la edad moderna—, comienza el día que empiezan a aparecer por el valle del Ebro unos soldados procedentes de Africa y del medio oriente que hablan unos idiomas totalmente diferentes a las lenguas euskéricas o romances que se venían utilizando hasta ese momento . Esa gente tenía unas creencias religiosas que nada tenían que ver con el cristianismo o el animismo local ya que consideraban que Allah era el único dios y que Mahoma era su profeta. Es decir poco tiempo después que las tropas de Tarik y Muza cruzasen el estrecho de Gibraltar en el año 711. Nosotros vamos a hablar no de toda la edad media sino solo de esa primera parte que se acostumbra a llamar alto medioevo, una etapa que se puede considerar empieza para nosotros en los primeros años del siglo VIII y termina precisamente allí donde queramos y que, de una forma convencional, vamos a considerar que finaliza mediado el siglo X.

 Navarra tiene unos cuantos topónimos que tienen una antigüedad incuestionable ya que provienen de la época de la romanización. Podemos hablar, utilizando sus nombres antiguos, de Pompaelo, Cara, Andelos, Alauona, Iturisa, Muscaria, Curnonion, Cascantum, etc., y para hablar de estos lugares tendríamos que analizar las fuentes escritas cuando todavía el latín era la lengua que utilizaban los estudiosos del momento. Estas fuentes ya estaban casi secas, por lo que a nosotros respecta, cuando se empezó a invocar a Allah en el valle del Ebro, y solo son útiles al estudioso unas pocas obras del siglo VII escritas al calor de las sedes episcopales de Toledo y Zaragoza –tales como las de San Braulio, Tajón, Máximo y San Julián–, y algunos cronicones francos merovingios como el de Fredegario.

LO ESCRITO EN EL ALTO MEDIOEVO

  La clase dominante visigoda, bien se tratase de clérigos o de nobles, dejan de escribir con la desaparición de don Rodrigo en la batalla de Guadalete y habrían de tardar muchos años en volver a tomar el cálamo y el pergamino para pergeñar nuevas crónicas y dejar constancia de los hechos que estaban ocurriendo. Las crónicas llamadas asturianas, la Albeldense y la de Alfonso III, fueron escritas en su casi totalidad antes de acabar el siglo IX, pero lo que en ellas se dice va enfocado más a los reyes de Oviedo que a la monarquía pamplonesa que empezaba a germinar en las inmediaciones de los Pirineos occidentales. Los documentos contenidos en el Códice de Roda y en los libros becerros que se estaban empezando a escribir en los monasterios de la zona contienen algunos topónimos navarros de los que no se puede dudar que tienen una antigüedad que llega hasta el siglo IX; tal es el caso de Cize, Aibar, Berrueza, Deyo, etc. También es necesario considerar como pertenecientes al alto medioevo las fuentes carolingias escritas al calor del emperador Carlomagno y sus inmediatos sucesores. Un repaso a estas fuentes francas nos dice que son escasos los topónimos navarros que utilizan ya que únicamente los Anales Reales, los Anales Mettenses y la Vida de Ludovico Pío escrita por el Astrónomo hacen alguna referencia concreta a lugares navarros, y aún esta referencia se hace solo sobre la ciudad de Pamplona que ya para entonces era un topónimo bien conocido por las fuentes clásicas greco romanas, así como por las cristianas y las musulmanas.

 Los escritores mozárabes, que también escribían en latín en el siglo VIII y IX, lo hacían dentro del ambiente musulmán que se vivía en la ciudad de Córdoba, lo que les hace ver las cosas bajo un punto de vista diferente. San Eulogio, el santo mártir cordobés, visita Pamplona y su entorno en el año 848 y escribe una carta, fechada en 851, en la que va desgranando los monasterios que pudo visitar en las tierras de Pamplona, y en esta carta se habla de los monasterios de Igal, Urdaspal y Leire, de la Galia comata, del río Arga, etc.

 Pero hay otro gran grupo de escritores que hablan mucho —¡centenares de páginas!—, de lo acontecido en las tierras del Ebro en los tres siglos anteriores al cambio de milenio, son los historiadores y cronistas islámicos que utilizaban el árabe como forma de escritura. Estos autores se llaman de una forma que puede herir el oído de algunas personas que no estén acostumbradas a estos nombres. Estamos hablando de unos cronistas e historiadores como Abu Marwan Hayyan ibn Jalaf ibn Husayn (¡nada menos que ibn Hayyan!), y de otros muchos como fueron –utilizando sus nombres abreviados–, al-Bakri, al-Hakam, ibn al-Athir, ibn Idhari, ibn al-Qutiyya, ibn Jaldún, el moro Rasis, etc. Una buena parte de las obras escritas por estos escritores musulmanes las conocemos solo de nombre, y si se ha llegado a editar la obra, en árabe por supuesto, solo se ha traducido una parte al español . Pero no por eso es menos cierto que cuando nos hablan de Banbaluna, Tutila o las tierras de los vascones se están refiriendo a las ciudades de Pamplona y Tudela que tan bien conocemos, así como a lo que las fuentes cristianas llaman en el alto medioevo, una y otra vez, reino de los pamploneses.

 Al poner como límite a este trabajo las últimas décadas del siglo X estamos dejando de lado la mayor parte de la documentación que se maneja habitualmente para los trabajos de la edad media, es decir los cartularios de los monasterios de la zona pamplonesa, San Millán de la Cogolla, Leire, Alaón, Irache, Siresa, Santo Domingo de la Calzada, Obarra, Valpuesta, Roncesvalles, Albelda, etc. Estos cartularios, y otra documentación disponible, ya han sido tenidos en cuenta en recientes trabajos y lo que se pretende con estas páginas es aumentar la toponimia navarra altomedieval, no volver sobre trabajos ya realizados.

 

Fuentes mozárabes y musulmanas

 

 Los escritores cristianos mozárabes conservaron su fe y sus costumbres durante un par de siglos a pesar de vivir principalmente en la Córdoba musulmana, y sus escritos dan muchas e interesantes noticias sobre el alto medioevo que no siempre son debidamente consideradas por los historiadores. La Crónica Bizantino Arábiga —escrita antes de 744—, la Crónica Mozárabe —que llega hasta 754—, y los diversos escritos de San Eulogio y Alvaro de Córdoba nos aportan información de todo orden que no podemos menos que llamar fundamental para conocer la historia en los siglos VIII y IX de lo que pronto habría de ser el reino de Pamplona. San Eulogio escribe desde Córdoba una carta a Wiliesindo, obispo de Pamplona, que es dada en mano el 15 noviembre 851 a Galindo Ennecones, hermano de Iñigo Arista, para que se la lleve al obispo de los pamploneses en su viaje de regreso a Pamplona. En esta carta, un tesoro histórico, se hacen amplias referencias al cristianismo de los vascones y a los monasterios pirenaicos que el santo cordobés había visitado poco tiempo antes. Pero las fuentes altomedievales de origen mozárabe no son utilizadas en los repertorios de topónimos medievales disponibles por lo que el inicio de la historia de unos lugares como Igal y Urdaspal, por ejemplo, se retrasa incluso más de un par de siglos sin causa aparente para ello.

 Tampoco son utilizadas, salvo por autores especializados en la historia y cultura musulmanas, todo aquello que está escrito en la época medieval por los cronistas e historiadores que utilizaban el árabe para escribir sus obras. Los historiadores musulmanes son los grandes desconocidos de la historia de España, y una de las principales razones para ello son las serias dificultades adicionales para su lectura comprensiva sobre lo que pueda estar escrito en latín. Se trata de un idioma completamente diferente a las lenguas romances que ya han dejado de utilizarse en Europa hace muchos siglos y que utilizan unos signos que en nada se parecen a nuestro alfabeto. No tiene nada de particular, por tanto, que lo escrito por esos autores musulmanes solo empezase a llegar a manos de los estudiosos de la historia de España de una forma tardía y aún así solo de una forma parcial. La única excepción que merece la pena destacarse es la historia escrita por Ahmad ibn Muhammad ibn Musa al-Razi, llamado Moro Rasis por los escritores cristianos, que quizá sea el historiador más copiado de todos los cronistas musulmanes de la época. Una de sus obras fue vertida al romance portugués hacia el año 1300 por Gil Pérez, un clérigo que sabía poco árabe, ayudado por un maestro de obras musulmán que no sabía demasiado portugués. Y esta versión de la obra del Moro Rasis fue parcialmente utilizada para la Crónica General de España del año 1344 con un resultado que, evidentemente, es pobre pero de una cierta utilidad.

 Estas historias y crónicas se empezaron a traducir a un idioma europeo actual, a retazos, en el siglo XIX, en revistas de escasa difusión que tenían grandes dificultades para transcribir lo escrito con signos árabes. El árabe altomedieval, por su parte, estaba escrito con una vocalización muy escasa y solo escribían de una forma habitual las letras consonantes, por lo que es exactamente igual la mayoría de las veces el escribir "ibn" que "ben" porque en el original árabe lo que pone es "bn" —es decir "hijo de"—, y las vocales se las ha puesto, normalmente, el que ha transcrito el nombre al francés, al español o al inglés. Todo son dificultades adicionales cuando uno trata de meterse en lo escrito por los autores musulmanes, falta de textos completos, traducciones muy difíciles de comprender, transcripción de unos nombres dependiendo de quien y cuándo las haya podido realizar , ediciones agotadas incluso desde hace más de cien años, etc. Pero esto no es razón, o no debería serlo, para olvidarse, por ejemplo, que estos escritores musulmanes mencionaron numerosas veces a diversos lugares de la Ribera navarra antes de que empezasen a aparecer en las fuentes cristianas más antiguas.

 La toponimia altomedieval navarra dispone de unos itinerarios muy detallados que recorren, pausadamente, una buena parte de su geografía, pero sin embargo son los itinerarios inmersos en la cultura romana los que gozan de la predilección de los que escriben sobre estos temas. El llamado Itinerario de Antonino es utilizado una y otra vez por los historiadores que solo ocasionalmente acuden a los itinerarios que recorrió Abd al-Rahman III el Grande en las campañas de los años 920 y 924 contra el reino de Pamplona. Y si no acudimos a estos caminos recorridos por el califa cordobés nos perderemos una buena información sobre la existencia, en esas lejanas fechas, de unos lugares como Mañeru, Tafalla, Muez, Lumbier, Leguin, Peralta, Valtierra, etc.

 Al dar un repaso a los topónimos utilizados por los autores musulmanes vemos que las menciones más frecuentes son, como es lógico, las de Pamplona bajo un triple punto de vista, como una ciudad importante, como cabeza de unos territorios no siempre bien determinados y como cabeza de un señorío que llegó a convertirse en reino. Pero ya para entonces Pamplona era un lugar famoso.

 Tudela, por el contrario, fue fundada por los musulmanes en los años finales del siglo VIII, y si no utilizamos las fuentes musulmanas, que mencionan esta ciudad y sus comarcas numerosas veces, su puede llegar a creer que Tudela no tuvo ninguna importancia hasta que fue conquistada varios siglos más tarde por Alfonso I el Batallador, rey de Navarra y Aragón. Y esto es una falacia muy alejada de la realidad histórica.

 

Problemas que plantean las fuentes tardías

 

 La moderna investigación histórica ha encontrado algunos documentos cuya autenticidad es dudosa y que incluso en ocasiones no es otra cosa que una falsificación tardía realizada para justificar compras y donaciones que no se llegaron a realizar en su día. Es necesario tamizar esta información adulterada para utilizar solo lo que pueda contener de aprovechable –que incluso puede llegar a ser abundante–, y rechazar lo que sabemos que es falso, que en numerosas ocasiones es la fecha del documento. Una de las primeras cosas que hace cualquier editor de los cartularios medievales de los monasterios españoles es dar su opinión sobre la posible falsedad de alguno de los documentos que contiene el becerro correspondiente, una opinión que luego es contrastada por los especialistas en el tema.

 El llamado Becerro Galicano del monasterio de San Millán de la Cogolla recoge lo que muchos autores llaman "Votos del conde de Castilla Fernán González", un documento –que está datado teóricamente en 934–, en el que se otorgan grandes beneficios a este monasterio riojano procedentes de todas las poblaciones y regiones del incipiente condado castellano. Entre el más de un centenar de lugares que en él se mencionan están Andosilla, Lerín, Cárcar, Funes, Cascante, etc., unos lugares que hoy son navarros. Este documento es una falsificación hecha mucho más tarde, quizás incluso en el siglo XIII, según es opinión, por ejemplo, de Gregorio Balparda (1924/1974, 345), Antonio Ubieto Arteta en la edición crítica del documento (1976, 22) y José Angel García de Cortázar, el gran especialista sobre el dominio de San Millán de la Cogolla (1969, 44). Al considerar que estos lugares navarros pertenecen a este documento espurio y aplicarles, por tanto, esa fecha de la primera mitad del siglo X no hacemos otra cosa sino adelantar la historia de estos lugares en más de siglo y medio y en algún caso, como es el de Andosilla, en doscientos treinta años.

 Han sido numerosas las fuentes de información de origen musulmán que se han consultado para este trabajo de toponimia navarra altomedieval pero se han dejado fuera otras muchas cuyo origen tardío no nos asegura la fiabilidad de su información como perteneciente la etapa altomedieval que estamos analizando. Tal es el caso de al-Himyari, un recopilador norteafricano del siglo XV que no aclara el origen de su información; al-Gassani, el embajador enviado por el rey de Marruecos en el año 1691; al-Maqqari, un importante recopilador del siglo XVII; ibn Jaldún, el creador en el siglo XIV de una famosa escuela de Filosofía de la Historia; al-Nuwayri, autor de una gran enciclopedia en el siglo XIV; la obra al-Bayan de ibn Idhari, así como otros escritos de al-Qalqasandi, el códice escrito en el siglo XII llamado Fatho-l-andaluçi, Arib ibn Saib, el llamado Anónimo del siglo XIV e incluso la ingente obra de ibn al-Athir, llamado El Camello, que llega en su historia hasta el año 1231. Se ha considerado que estos escritores musulmanes no nos aportan nueva información para nuestro objeto sobre lo escrito por los escritores que les precedieron por lo que, al dejarlos de lado en esta ocasión, no hacemos nada más que disminuir el riego de aceptar como buena una información que no se debe tener en cuenta nada más que después de pasarla por un espeso filtro que no es el momento de aplicar.

 La utilización de este tipo de fuentes cristianas o musulmanas –todas ellas tardías e incluso algunas de una fiabilidad más que dudosa–, obligaría a un esfuerzo adicional en cada topónimo para conocer hasta qué punto es cierta la información que se recoge en cada documento, un trabajo que está fuera de los límites trazados a estas páginas.

TOPÓNIMOS ALTOMEDIEVALES, ORIGEN Y CONTENIDO HISTÓRICO

  La revisión de lo escrito por los autores musulmanes de una época no demasiado tardía, los escritores mozárabes de los siglos VIII y IX y ciertos documentos referentes a los Pirineos occidentales escritos en el alto medioevo , permiten aumentar las perspectivas históricas de algunos lugares navarros.

 

 Por ello se da a continuación una somera información histórica sobre estos topónimos altomedievales y el lugar de donde se ha obtenido esta información.

 

Aibar (castro Aibaria)
 Muhammad ibn Lubb, un banu Qasi, asalta el castillo de Aibar en 882. (Anales De Pampilona, Códice de Roda, 65)

 

Asariya, Asaryh
 La etapa anterior a Mañeru en la vuelta de Abd al-Rahman III de la campaña de Pamplona del año 924, no lejos del desfiladero del río Arga en Belascoáin, en la zona de Echauri. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 125. Cañada, 152)

 

Bardenas (Yabal al-Bardi)
 Los musulmanes de Zaragoza tenían vigías en las Bardenas para avisar de los movimientos de tropas cristianos. Sancho I Garcés hace una emboscada a Abd Allah ibn Muhammad, un banu Qasi, en 915 en la que mueren un millar de caballeros de Tudela. (ibn Hayyan, anales al-Hakam II, 242. al-Udrí, 69)

 
Bashkwnsa (en la zona de Sangüesa)
 Lugar de donde era originario Sancho I Garcés y al que atacó Abd al-Rahman III en su campaña contra Pamplona del año 924. Topónimo relacionado con bashkunish. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 124. Cañada, 113)

 

Buntira
 Una etapa en la vuelta de Abd al-Rahman III de su campaña de Pamplona en 924. Estaba en la zona de Mañeru, con quien quizá se deba identificar. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 126)

 

Cabañas (Capannas)
 García Fortúnez de Cabañas era hijo de Fortún Aznárez, llamado Orbita, y nieto de Aznar Fortúnez, en el siglo X. El lugar de Cabañas fue agregado a Lumbier en la baja edad media. (Textos navarros..., 43)

 

Caparroso (Qabarrus)
 Un lugar donde se reúnen Musa ibn Musa y Abd al-Rahman II hacia 842. Es fortificado por Muhammad ibn Lubb, un banu Qasi, en tiempos de los emires al-Mundir y Abd Allah (886-912). Una plaza importante en las luchas de Sancho I Garcés contra Abd Allah y Mutarrif, unos banu Qasi hijos de Muhammad ibn Lubb, hacia 915. (al-Udrí, 29, 58, 67 y 70)

 

Cárcar (Qlqra, el-Khastil (?))
 El castillo de Cárcar es la primera etapa, a partir del momento que cruza el Ebro, de Abd al-Rahman III en la campaña contra Pamplona del año 924. Es posible que sea este el lugar, el-Khastil, donde fue hecho prisionero Fortún Garcés, rey de Pamplona, por Muhammad I en el año 860, antes de permanecer cautivo en Córdoba durante veinte años. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 123. ibn al-Athir, 236. Cañada, 91)

 

Carcastillo (Qarqastil, o una lectura dudosa de Faranbil, Hisn-Caxtil, Qrqstal, Qarnil)
 Lugar donde Musa ibn Musa vuelve a la obediencia de Abd al-Rahman II al liberar a Harit ibn Bazi. La campaña de Abd al-Rahman I del año 860 pasa por Carcastillo (¿Firush?, ¿Falahsan?) Su castillo es una etapa de la campaña de Abd al-Rahman III contra Pamplona del año 924. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 123. al-Udrí, 29. Cañada, 106)

 

Ciligueta (Zillegita), en Ibargoiti
 Enneco López de Estigi y Zillegita casó en el siglo X con doña Belasquita, hija del conde de Aragón Galindo II Aznárez y hermana de la reina Andregoto. (Textos navarros..., 42)

 

Colliure
 Abd al-Rahman I, hacia 781, marcha a devastar Pamplona y Colliure y vuelve contra la tierra de los vascones. Es muy posible que sea el Mothmin el Akra de que nos habla ibn al-Athir (Ajbar, 105)

 

Desfiladero de al-Markwir, o al-Baskuns
 Abd al-Rahman III, en su campaña contra Pamplona del año 924, avanza el 17 de julio por el desfiladero de al-Markwir (según Cañada), o de los vascones (según Viguera), que se debe identificar con el que forma el río Aragón entre Carcastillo y Gallipienzo. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 124. Cañada, 108)

  Desfiladero de Herqala
 Situado entre la Peña de Qays y Asariya, cruzado por Abd al-Rahman III a la vuelta de Pamplona en el año 924. Un lugar no bien identificado sobre el río Arga, en la zona de Belascoain. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 125. Cañada, 152)

 

Dixarra, Di-Sara
 Es citada en las campañas de Abd al-Rahman III de los años 920 y 924, así como en la de Nayda ibn Husayn contra la reina Toda de 937. Aparece relacionada con San Esteban (Monjardín) y con el paso de los ríos Ega y Ebro. No es Estella/Lizarra porque tiene que estar en una posición más meridional. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 108 y 125. Cañada, 157 y 285)

 

Estigi (Estigi)
 Enneco López de Estigi y Zillegita casó en el siglo X con doña Belasquita, hija del conde de Aragón Galindo II Aznárez y hermana de la reina Andregoto. Un lugar no identificado. (Textos navarros..., 42)

 

Falces (Falys, Falyas, Falyus)
 Lugar importante en las luchas fronterizas altomedievales entre cristianos y musulmanes. Es fortificado en tiempos de los emires al-Mundir y Abd Allah, aparece citado en la campaña de Muhammad I el año 860, en la de Abd al-Rahman III el Grande de 924, en las luchas internas entre los banu Qasi de los años 915 y siguientes, en los enfrentamientos del conde Aimat, alcalde de Falces, contra la reina Toda del año 934, etc. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 123 y 226. al-Udrí, 58, 68 y 70. Cañada, 99)

 

Galia comata (Gallia comata)
 San Eulogio, en su visita del año 848, llama Galia comata a una comarca habitada por unos seburicos no bien identificadas que no deben estar lejos del curso alto del río Arga. (San Eulogio, 1 y 2)

 

Ghalidjashkash, país de
 Ocupa una larga franja en la margen derecha del Ebro, aguas abajo de los vascones, muy difícil de identificar con algo conocido en la alta edad media. (ibn Hawkal, mapa 4)

  Igal
 San Eulogio visita este monasterio igalense y a su abad Ximeno en el año 848. Estaba situado en el valle medio del río Salazar. (San Eulogio, 13)

 

Labata
 Hasim ibn Muhammad el Tuyibí, gobernador de Zaragoza, ataca a las gentes de Pamplona, entra en el castillo de L.b.t. (¿Labata?) en junio de 922 y lo pone en estado de defensa. (al-Udrí, 90)

 

Larrón (Larron)
 Doña Onneca, hija del rey Fortún Garcés, casó en el siglo IX con Aznar Sánchez de Larrón, un lugar que quizás sea el de este nombre situado en Ayechu, en Urraul Alto. (Textos navarros..., 40)

 

Leguin (Lgin, B.gair)
 Una etapa de la campaña de Abd al-Rahman III del año 924 inmediatamente anterior a la llegada a Pamplona. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 125. Cañada, 130)

 

Leire
 San Eulogio, en el año 848, visita el monasterio legerense y a su abad Fortuño. (San Eulogio, 2 y 13)

 

Liédena (Ledena)
 Lugar donde fue asesinado, en el siglo X, García Iñiguez, un hijo de Iñigo Garcés y doña Jimena. (Textos navarros..., 45)

 

Lumbier (Lnbira)
 Una etapa de la campaña de Abd al-Rahman III contra Pamplona del año 924, después de la batalla del wadi Higa y antes de Leguin. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 125. Cañada, 128)

 

Mañeru (Mnyyr)
 Una etapa, posterior a Asariya, a la vuelta de Abd al-Rahman III de la campaña de Pamplona en el año 924. Quizás se trate del Buntira de la versión de Viguera (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 126, Cañada, 155)

 

Mosquera
 En junio 928, Ordoño II y Sancho I Garcés llegan a Tudela, al río Queiles, a las alfoces de Mosquera y al valle de Tarazona para, cruzando el Ebro, atacar la fortaleza de Valtierra. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 94)

 

Mothmin el Akra
 Abd al-Rahman I, en 781, entra en el país de los vascones y conquista, después de un asedio, la fortaleza de Mothmin el Akra. Lugar no identificado que hay que poner en relación con el Colliure que cita Ajbar Machmua. (ibn al-Athir, 128)

 
Muez (Muns)
 Abd al-Rahman III comienza, en junio de 920, la campaña contra Ordoño II y Sancho I Garcés que los autores árabes llaman "de Muez" mientras que los cristianos llaman "de Valdejunquera". (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 103 a 109. al-Udrí, 74 y 120)

 

Olza (Olza)
 García Iñiguez de Olza casó con doña Tota, una hija de Iñigo Garcés y doña Jimena. Sus tres hermanos, Jimeno, Fortún y Sancho, huyeron a Córdoba en el siglo X. (Textos navarros..., 45)

 

Palma (Balma, Selma, Balba)
 Un lugar cercano al Ebro donde Musa ibn Musa y García Iñiguez derrotan a Harit ibn Bazi en 842. El monasterio de San Adrián de las Palmas dio nombre al lugar de San Adrián. (ibn Hayyan, almuqtabis II-1, 309. al-Udrí, 28)

 

Pamplona (Banbaluna, Manbaluna), ciudad, comarca y señorío
 La ciudad. Hanas ibn Abd Allah y Alí ibn Rabah firman como testigos el tratado de Pamplona en tiempos de la conquista. Los habitantes de Pamplona asesinan a Mutarrif in Musa, un banu Qasi, en 799. Sancho I Garcés muere en Pamplona. Muhammad ibn Lubb ibn Musa, un banu Qasi, destruye la flor y nata de los habitantes de las ciudades Pamplona. Abd al-Rahman III, en la campaña del año 924, llega a la ciudad, encontrándola desierta y abandonada. (Rasis, CLV. ibn Hayyan, almuqtabis II-1, p. 35; al-Muqtabis V, 125 y 134; al-Muqtabis Abd Allah, XIII, 173. Cañada, 133)

 
Pamplona, la comarca, el territorio
 Los autores árabes mencionan numerosas veces unos territorios no bien definidos que se corresponden con el concepto que hoy tenemos del reino de los pamploneses altomedieval. Se puede considerar que el significado que dan los autores musulmanes al término de comarca de Pamplona está cercano al de "tierra de vascones" (baskhunish). (Rasis, CLV. ibn al-Qutiyya, 98. Ajbar, 21, 38, 77 y 105. ibn Hayyan, textos VII, IX, XI, XVI y XVII; almuqtabis II-1, 38, 54, 310, 311 y 322; al-Muqtabis V, 80, 121 a 123, 127, 128, 225 a 227, 271 a 273, 276, 280, 284, 286, 298 y 307; anales al-Hakam II, 218. al-Bakri, 16. al-Udrí, 28, 56, 64, 75, 80, 86 y 90)

 

Pamplona, el señorío, el reino
 Es normal que los autores musulmanes llamen señores de Pamplona a quienes nosotros llamamos reyes de los pamploneses. El único personaje a quien otorgan el título de reina es a Toda, la viuda de Sancho I Garcés, aunque quizás sea más bien un problema de transcripción o de traducción. (ibn Hayyan almuqtabis II-1, 54 y 310; textos, VIII, XI y XII; al-Muqtabis, V, 82, 83, 94, 103, 107, 233, 284, 308, 316, 317, 323 y 326; textos IX, XI y XII; anales al-Hakam II, 32, 146 y 239. al-Udrí, 88, 122 y 160. San Eulogio, 1)

 

Peña de Qays (Sajrat Qays, Çachrat K'ays, Sajra Qaysar)
 Peña con una iglesia fortificada situada sobre el río Arga, que puede ser la Peña de Echauri o el monte Gaztelu cercano a Pamplona. Es utilizado como prisión ya en 803, y es citada en los años 842 y 924, en la campaña de Pamplona. (ibn Hayyan, almuqtabis II-1, 39, 40 y 309; al-Muqtabis V, 125. Cañada, 139)

 

Peralta (Bitra Alta, Qantarat Alba)
 Una etapa de la campaña de Abd al-Rahman III contra Pamplona en el año 924. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 123. Cañada, 95)

 

Río Aragón (Wadi Aragun)
 Es citado por los autores musulmanes en diversas ocasiones. (Ver, por ejemplo, ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 123 y 271)

 

Río Ebro (Nahr, Wadi Ibruh)
 Es citado por los autores musulmanes en numerosas ocasiones.

 

Río Higa (Wadi Higa)
 En las orillas del Wadi Higa (¿el río Esca?), se luchó en la campaña contra Pamplona realizada por Abd al-Rahman III en 924. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 124. Cañada, 116)

 

Río Queiles (Nahr Kilis, Wadi Tarasuna, Cambes)
 En junio 928, Ordoño II y Sancho I Garcés llegan a Tudela y al río Queiles. (Rasis, XIII 1 y XV 1. ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 94)

 

Roncesvalles (Rronçasvalles)
 Un lugar mítico donde fue derrotado el ejército de Carlomagno en 778 y Roldán alcanzó la muerte. Quizá sea "Las puertas" que menciona al-Bakri. (Rasis, XXXIX. al-Bakri, 18)

 

Rubia-Sorita (Rbya-Srth)
 Una etapa anterior a Calahorra en la vuelta de Abd al-Rahman III de la campaña de Pamplona en el año 924, en la zona Sartaguda/Lodosa. La versión de Viguera habla del Alto de Zurita. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 126. Cañada, 166)

 

San Esteban (de Deyo, o Monjardín) (Sant Astiban)
 Atalaya y fortaleza importante, es una etapa en la vuelta de Abd al-Rahman III de la campaña de Pamplona en el año 924 y en la campaña de Nayda ibn Husayn de 937. Sancho I Garcés fue enterrado en su castillo. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 126 y 285. Cañada, 160. Albeldense, XV. 37, XV 59 y XX. Alfonso III, 14/4)

 

Sebúricos
 San Eulogio, en su visita del año 848, habla de unas comarcas fronterizas con Pamplona habitadas por los seburicos en el curso superior del río Arga (¿Zubiri?). (San Eulogio, 1 y 2)

 

Tafalla (Tafalya, Bqalya)
 El castillo de Tafalla es una etapa de la campaña de Abd al-Rahman III contra Pamplona del año 924 y en la de 937, en la que llegó a incendiar la ciudad por completo. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 123 y 272. Cañada, 102)

 

Tudela (Tutila). La ciudad, la comarca y el distrito
 Tudela, la ciudad. Tudela fue fundada por Abaz (?), hijo de Çone, un cobrador de impuestos de Zaragoza en tiempos de al-Hakam I (796-822), y sus murallas fueron reforzadas por Amrus ibn Yusuf en 803. Fue la principal plaza de los banu Qasi que señorearon el valle del Ebro durante los siglos VIII y IX. Son numerosas las citas de la ciudad de Tudela que hacen los autores musulmanes en el alto medioevo. (Hawkal, 62. Rasis XIII, 11. ibn al-Qutiyya, 84. ibn Hayyan: almuqtabis II-1, 38, 39, 40, 49, 308, 309 y 311; al-Muqtabis V, 94, 123 y 126; anales al-Hakam II, 43 y 242; al-Muqtabis Abd Allah, XIII, 173; textos, VIII y XVII. ibn Hazm, 532. al-Bakri, 25. al-Udrí, 22, 23, 70 a 72 y 159. Cañada, 84 y 175)

 

Tudela, la comarca, el distrito
 Son numerosas las ocasiones en que al-Udrí habla de Tudela al referirse a los miembros de la familia de los banu Qasi, principalmente de Musa ibn Musa ibn Furtun ibn Qasi y sus hermanos, hijos, sobrinos, nietos, biznietos, etc., a partir del año 841. Son varias ocasiones en que al-Udrí habla de Tudela al referirse a los miembros de la familia de los Tuyibíes, originarios de Calatayud y Daroca, a partir del año 919. Y otras veces por las relaciones entre cristianos y musulmanes (ibn Hazm, 532. ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 83, 94, 107, 121, 126, 225, 226, 241, 243, 244, 256, 265, 272, 275, 285 y 326. al-Bakri, 16. al-Udrí, 27, 31 a 35, 37, 41, 45, 49, 51 a 54, 58, 60, 61, 67, 69, 93, 94, 95, 100, 101, 103 y 112. Cañada, 175)

 

Urdaspal
 San Eulogio visita el monasterio Hurdaspalense y a su abad Dadilano en el año 848. Este monasterio estaba situado entre Burgui y Roncal. (San Eulogio, 13)

 

Valtierra (Baltirra)
 Una plaza fuerte fronteriza importante de los musulmanes en los siglos X y X frente a las plazas cristianas de Arguedas y Caparroso. Es la etapa posterior a Calahorra en la campaña de Abd al-Rahman III del año 924. (ibn Hayyan, al-Muqtabis V, 94. al-Udrí, 49, 67, 70 y 72. Cañada, 170)

 

Vascón (baskunisi)
 Un componente étnico que los escritores musulmanes aplican en ocasiones a algunos señores de Pamplona, como por ejemplo a Garsiya ibn Wannaqo al-Baskunisi, García Iñiguez el vascón, en 842, y a Sancho, hijo de García, nieto de Sancho, el vascón, (Sancho II Garcés Abarca) en 975. (ibn Hazm, 533. ibn Hayyan, textos, III; anales al-Hakam II, 239)

 

Vascones, la comarca, el territorio
 Es normal que los escritores musulmanes utilicen la palabra vascones (baskunish o similar) al referirse a unos territorios muy relacionados con los señores de Pamplona. Incluso se pudiera decir, si no hubiese otras fuentes de información, que estas comarcas no estaban alejadas del curso medio del río Aragón, el desfiladero de Gallipienzo, Sangüesa, Aibar, el río Esca, etc. (ibn Qutayba, 106 y 116. Ajbar, 77. ibn Hayyan, textos, XI; al-Muqtabis V, 120, 122, 124, 127, 134, 280, 284 y 286; anales al-Hakam II, 218. ibn Hazm, 532 y 533. al-Bakri, 22)

 

Wunat
 Los banu Qasi, unos príncipes muladíes, dominaban en Tudela, Wunat (un lugar no identificado que puede estar en el valle del Ebro navarro) y Arnedo. (ibn Hazm, 532)

 

Yaris
 El emir Muhammad nombra, en 874, a Muhammad ibn Lubb, un banu Qasi, emir de las plazas fuertes de Arnedo, Tarazona y Yaris, un lugar no identificado que es probable estuviese en el valle del Ebro navarro. (al-Udrí, 58)

 

 Algunos de estos topónimos mencionados tienen una localización geográfica que se puede decir es indubitable, tal como ocurre con Pamplona, Tudela, Urdaspal, Valtierra, Roncesvalles, los ríos Ebro, Aragón y Queiles, Lumbier, etc. Hay otros que, por el contrario, son difíciles de identificar como pueden ser la Galia Comata, Dixarra, Mothmin el Akra, Estigi, Rubia-Sorita, Wunat, etc. Lo que no cabe duda es que tanto unos como otros –estén perfectamente identificados, su localización sea incierta e incluso desconocida–, son unos lugares que han jugado un papel histórico que no podemos olvidar.

BIBLIOGRAFÍA

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 Líbano Zumalacárregui, Angeles. Toponimia medieval en el País Vasco, cuatro volúmenes, Euskaltzaindia, Bilbao, 1995, 1996 y 1999.


 Pérez de Laborda, Alberto. Guía para la historia del País Vasco hasta el siglo IX, Editorial Txertoa, San Sebastián, 1996.


 Rasis, el moro. Crónica del moro Rasis, edición pluritextual de Diego Catalán y M.ª Soledad de Andrés, Editorial Gredos, Madrid, 1975.


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 ibn al-Qutiyya. "Historia de la conquista de España de Abenalcotía el Cordobés", versión parcial española de Julián Ribera, Colección de obras arábigas, tomo II, pp. 1-101, Real Academia de la Historia, Madrid, 1926.


 Textos navarros... "Textos navarros del códice de Roda", Estudios de la edad media de la corona de Aragón, I, pp. 4-92, por José María Lacarra, Zaragoza, 1945.


 al-Udrí. "La marca superior en la obra de al-Udrí", versión española Fernando de la Granja, Estudios de la edad media de la corona de Aragón, VIII, pp. 447-545, C. S. I. C., Zaragoza, 1967.