INTRODUCCION


  El continente africano es una unidad en tanto en cuanto se puede mirar un mapa y decir "Mira, esto es Africa". En estas pocas palabras empieza y termina la unica unidad que se puede considerar cuando se trata de escribir un libro de historia que no sea Universal. Son multiples las razones que aconsejan empezar a fragmentar el continente en zonas en las que el desarrollo de los pueblos se ha realizado por unos caminos mas o menos similares. Las caracteristicas climatologicas, los accidentes orograficos, las relaciones con otros continentes y las caracteristicas especificas de los pobladores de cada una de ellas van uniendo, o separando, el destino de los diferentes pueblos. Si se considera el conjunto del continente y el desarrollo de sus grandes unidades geograficas, se puede observar que existen accidentes orograficos que tienden a unir a las personas, mientras que hay otros cuya tendencia natural es a separarlas. Los grandes rios africanos han dado una relativa unidad a los habitantes de su cuenca, pero lo desiertos han ejercido una influencia contraria entre los moradores de sus zonas perifericas. No pueden ser, sin embargo, las consideraciones geograficas la unica medida para determinar la unidad a que se debe referir un tratado de historia, sino que es necesario tambien tener en cuenta otros aspectos como pueden ser los etnicos y, sobre todo, la forma en que se han desarrollado los acontecimientos en la zona que se vaya a considerar. Esta perfectamente claro que seria absurdo escribir una monografia en la que se pretendiese hacer un conjunto entre Cuba y Madagascar por el hecho de que son grandes islas cercanas a un continente, a pesar de que la problematica que ello pueda suponer es similar para ambas. Con demasiado frecuencia se ha considerado que Africa es una unidad bajo un punto de vista historico, y ello es cierto si se mira este continente bajo un punto de vista europeo de "terrenos-a-conquistar-en-cuanto-lo-pueda-hacer". Este punto de vista se puede generalizar a partir del momento en que comenzo la hegemonia de Roma en toda la cuenca del mar Mediterraneo. Para el senado romano, el norte de Africa solo eran las milenarias del fertil Nilo de cuya abundancia de cosechas dependia la subsistencia del pueblo de la urbe, y el sitio donde se asentaba Cartago, su mortal enemigo, que una vez sometido formo una esplendida provincia segun lo demuestran las magnificas ruinas que todavia se conservan. Para las naciones europeas de la edad media, era el lugar desde donde partian invasiones que ponian en peligro su existencia y nido de piratas y malhechores. Tendria que llegar la expansion portuguesa para que Europa se enterase que Africa era algo mas que sus riberas mediterraneas. Si hasta la llegada de las expediciones maritimas del siglo XV la historia europea opinaba de Africa por lo que conocia de su tercio norte, a partir de entonces lo siguio considerando como "terrenos-a-conquistar-en-cuanto-lo-pueda-hacer", solo que refiriendose a todo el inmenso territorio comprendido entre el Cabo de Buena Esperanza y el Estrecho de Gibraltar, entre el Cabo Verde y la punta Guardafui. Seria ya muy avanzado el siglo XVIII cuando las diversas regiones africanas situadas al sur del Sahara empezasen a tener unas caracteristicas diferenciadas que por lo menos les permitiesen empezar a distinguirlas entre si. Si se mira bajo un punto de vista africano, el incluir en el mismo libro lo ocurrido en el Mogreb con lo acaecido en la cuenca del rio Congo tiene los mismos inconvenientes que si de Cuba y Madagascar se tratase. ?Que nexos de union han podido existir entre estas dos regiones separadas por miles de kilometros?, practicamente ninguno. El Mogreb esta formado sobre un substrato humano inicial bereber que se ha ido modificando con aportaciones diversas de hombres de raza blanca, ha participado desde hace miles de anos en los sucesos del Mediterraneo, ha asimilado e incluso ha modificado la fe islamica predicada por el profeta Mahoma y ha demostrado su fuerza expansionista atacando a lo largo de muchos centenares de anos las costas europeas. La cuenca del Congo, por el contrario, habitada toda ella por hombres de raza negra si incluimos en esta raza a los pigmeos, no ha tenido, hasta el siglo XVI en sus zonas costeras y mucho despues en el interior, relacion alguna con lo que se viene llamando normalmente cultura occidental, y sus religiones politeistas poca relacion tienen con las monoteistas mediterraneas. Pretender juntar, antes del siglo XX de los aviones a reaccion, estas dos grandes comarcas, no pasa de ser una mera utopia. Sin embargo, por desgracia y decision de las cortes europeas, han tenido que bailar juntos mas de una vez al son de un unico instrumento que se tocaba, entre copa y copa de champagne, en algun congreso al que asistian militares engalanados y politicos emperifollados que no sabian distinguir el rio Benue del Zambeze, y las cordilleras del Camerun de los legendarios Montes de la Luna.   El valle del Nilo tiene un caracter tan diferenciado que le puede llegar casi incluso a independizar de las otras zonas. Varios milenios antes de nuestra era tenia ya una historia de la que enorgullecerse y su posicion estrategica, a caballo entre dos continentes, le ha hecho estar siempre en el cogollo de la toma de decisiones. Las epocas gloriosas del Egipto antiguo tuvieron su continuacion en las esplendorosas de sus relaciones con Grecia y Roma, para seguir luego con reinos de diversa fortuna, Nubia, Dongola, Axum y Meroe, que han mantenido hasta la actualidad en relativo sentido unitario. La historia del norte de Africa, desde las riberas del mar Rojo a las del oceano Atlantico, han discurrido por muy diferentes caminos que la del Africa occidental. No quiere esto decir que no haya habido relaciones entre estas dos zonas ya que seria olvidar todo el comercio a traves del Sahara, la influencia del islamismo en la negritud e incluso la presencia fisica de soldados del Mogreb en las orillas del Niger que, si bien afecto a una zona muy localizada y duro poco tiempo, tuvo una influencia decisiva en la desaparicion del ultimo de los grandes imperios del sudan. El Africa oriental, que mas de un experto asegura fue la cuna de la humanidad, a caballo de macizos montanosos que incluyen las cotas mas altas de todo el continente y el oceano Indico, siempre tuvo contactos con la parte meridional de Asia y la relativamente cercana peninsula arabiga. La region de los grandes lagos esta cercana a la selva que puebla la cuenca del Congo, y entre ambos establecen una barrera natural que hace que el cono sur africano se pueda distinguir netamente de las tierras situadas mas al norte. Alli, desaparecida la selva y las alturas, hace aparicion de nuevo el desierto, la sabana e incluso las verdes campinas que tanto apreciaban los colonos ingleses del siglo XIX. La cuenca del Congo incluye una densa y profunda selva en la que todavia viven los pigmeos que, con toda probabilidad, son directos descendientes de los primitivos pobladores de Africa. Las sucesivas oleadas de pueblos llegados a partir de la revolucion neolitica formaron nuevas razas que se acoplaron perfectamente al clima tropical. Al norte de esta cuenca esta esa parte central que ha vivido intensamente los avatares de la historia del rio Nilo al igual que las del Niger. Queda por tanto lo que puede llamarse de muy diferentes formas, pero que si denominamos Africa Occidental Subsahariana nos da una idea bastante clara de los limites geograficos de la zona. Con el Sahara al norte, el oceano Atlantico en sus limites occidental y meridional al mismo tiempo, la frontera sureste de la actual Nigeria coincide, aproximadamente, con los de la zona considerada. La definicion no es tan clara por lo que se refiere a los lindes orientales. La mera division geografica de tierras cuyas aguas discurren hacia el rio Niger y zonas interiores cuyas escasas lluvias van a parar al lago Chad, da solo una idea aproximada de ese extremo que, en estas paginas, es un poco movible en funcion de determinados hechos historicos. Esta inmensa comarca incluye regiones densamente pobladas junto a otras de escasa demografia. Estados actuales como Nigeria, el de mayor poblacion de todo el continente africano, tiene fronteras con republicas de muy escasos millones de subditos. Mientras que en el sur la selva llega muchas veces hasta la orilla del mar, en el norte el sahel anuncia las arenas del desierto, y entre ambos extremos discurre una sabana de una enorme variedad en los muchos millones de kilometros cuadrados que ocupa. A pesar de la diferencia existente entre sus partes, se puede tomar toda ella como una macrounidad donde lo que une es mas importante que lo que separa.   Los pueblos comprendidos entre la costa y las cuencas de los rios Senegal y Niger han tenido una historia que si en el peor de los casos puede decirse que ha sido paralela, en la mayoria de ellos ha estado entrecruzada entre si e incluso en numerosas ocasiones se puede decir que ha sido la misma. Durante muchos siglos los imperios que existieron en la parte media del Niger ejercieron una muy importante influencia en todos los pueblos de la sabana. La diferencia existente entre los reinos de Ghana y de Mali, que tuvieron su centro de gravedad vencido hacia el oeste, y el songhay que tuvo su expansion natural hacia el este, llegando a amplias comarcas del norte de la actual Nigeria, no hace nada mas que darle un sentido de unidad con los altibajos correspondientes a un periodo que, en su conjunto, tuvo una duracion de mas de cinco siglos. La pronta islamizacion, sus contactos con el norte de Africa a traves del Sahara, las guerras religiosas del siglo XIX y la similitud en la conquista por las potencias europeas tienen caracteristicas similares en una amplia franja de varios miles de kilometros de longitud. En la franja costera no se puede decir que haya una real unidad etnica ni tampoco historica. Excepto en las cuencas interiores de los rios Senegal y Niger, la caracteristica principal ha sido la atomizacion de los pueblos que, casi sin excepcion alguna, han desarrollado su vida, hasta muchos anos despues de la llegada de los primeros europeos, viviendo en pequenas comunidades que tenian muy pocas relaciones entre si. La baja densidad de poblacion fue una norma natural que no cambio hasta que los establecimientos comerciales de la costa fueron atrayendo a los habitantes del interior. La accion de la cultura occidental, en los ultimos siglos, se deja sentir cada vez con mayor peso hasta conseguir, ya en el siglo XX, que las ciudades costeras sean el centro de toma de decisiones de todas las naciones independientes que tienen acceso al mar. Entre estas dos grandes franjas, la costera y la del interior, hay una amplia zona intermedia que ha sufrido ocasionalmente lo ocurrido en ambas pero que tambien ha sabido, temporalmente, llevar sus acciones guerreras fuera de unos limites geograficos no bien determinados. No es facil, al escribir un libro, estar refiriendose continuamente al Africa Occidental Subsahariana o al Africa Tropical Occidental, y tener que mencionar con frecuencia los adjetivos que corresponden a los habitantes de las zonas a que se refieren tan largos nombres geograficos. Es una forma demasiado farragosa de expresion para denominar asi una porcion de la Tierra o a un grupo determinado de personas. En estas paginas que siguen se utiliza frecuentemente el nombre de Agysimba como generico para todo el entorno geografico de que se trata, y el calificativo de agysimbo para el habitante de la zona considerada. Veamos que ha significado en la historia este nombre y las pocas razones, salvo las apuntadas, que existen para su utilizacion. En el ano 90 de nuestra era, un viajero romano, probablemente comerciante, llamado Julius Maternus partio del puerto mediterraneo de Lepcis Magna, en la actual Libia, para adentrarse en el corazon del continente africano y llegara hasta un lugar denominado Agysimba en el que eran abundantes los rinocerontes. Este detalle de la fauna existente en aquel lugar nos indica claramente que habia llegado al sur de la linea tropical. La unica referencia de la posible localizacion de esta comarca la tenemos en el geografo Claudio Ptolomeo. En su "Claudii Ptolomaei Geographicae Enarratoris" publicado en Lyon en 1541 aparece el nombre de Agysimba en una posicion situada al sur de la linea equinoccial, bastante mas a la izquierda que los legendarios Montes de la Luna que dan nacimiento al rio Nilo, en la vertical de Marmaria Cesarensis equivalente al actual Mogreb, no lejos del Gran Oceano y al sur de varias cadenas montanosas que denomina de una forma que hoy nada nos dice. La posicion que nos da Ptolomeo de Agysimba co incide lo suficientemente con el tema de este libro, y la necesidad de tener un vocablo adecuado es tan grande que se le debe permitir al lector la licencia de utilizarlo.   La historia agysimba no es un tema que haya preocupado demasiado a los historiadores hasta ya bien entrado el siglo XIX. El hecho de que las lenguas locales no hayan tenido una manifestacion escrita hasta epocas muy recientes ha impedido que llegasen hasta nosotros de forma fehaciente las opiniones de los contemporaneos de los hechos ocurridos. Los historiadores orales suplian esta falta guardando celosamente en su memoria los recuerdos que recibieron de sus padres y abuelos, aumentandolos con lo acontecido a lo largo de su vida y preparando a su hijo para que le sustituyese el dia que se fuese al reino de los espiritus. Son escasas las referencias que han llegado hasta nosotros de los grandes escritores de los mundos griego y romano. Unas frases sueltas que siempre son de dudosa interpretacion, una expedicion guerrera, o comercial, cuyo origen no conocemos y cuyas consecuencias directas no pasaron de ser muy modestas..., y muy poco mas. La expansion del islamismo por el norte de Africa tuvo, como una de sus consecuencias, el resurgir del sentido de la propia nacionalidad y el cultivo de las letras y de las artes. Numerosos geografos, viajeros e historiadores empezaron, ya antes del siglo IX, a descubrirnos como creian que era el continente africano y a darnos referencias sobre hechos historicos cuyo conocimiento ha llegado hasta nosotros en ocasiones a traves de uno solo de los libros que escribieron. Ibn Haukal, al Omari, ibn Battuta, el Bekri, Edrissi e ibn Jaldun son solo una muestra de los que se preocuparon de describir Agysimba. Es curioso constatar que mientras la parte del mundo que estaba incluida en la cultura islamica tenia conocimientos suficientemente profundos sobre Agysimba, la Europa de la edad media no tenia nada mas que unas pocas ideas nebulosas de lo que estaba pasando en Africa. No significa ello, sin embargo, que los territorios que hoy forman parte de los paises europeos no tuviesen relacion alguna con Agysimba, sino que la frontera que entonces existia entre islamismo y cristianismo era muy permeable a toda clase de hechos guerreros, pero era raramente atravesada por las ideas y por las artes. El sur de Espana, islamizado durante centenares de anos, vivia mucho mas cerca de lo que pasaba en la africana cordillera del Atlas que en la de los Pirineos que separan Francia de Espana. Ibn Jaldun, aunque nacido en Africa, pertenecia a una familia sevillana del mas rancio abolengo que tuvo que huir al Mogreb despues de la conquista de Sevilla por el rey de Castilla Fernando III. El Bekri era hijo del rey musulman de Huelva y desarrollo la mayor parte de su trabajo en la fastuosa corte que en el siglo XI existia en Cordoba. Edrissi prestaba sus servicios a Roger II, rey de Sicilia, Calabria y Apulia, y en su corte, medio normanda, medio italiana y con mucho de arabe, tuvo favorable acogida. Las naciones europeas no se enteraron, con honrosas excepciones, de nada. Entre las excepciones es necesario destacar unicamente a Juan Leon Africano, afincado en la Roma papal, que escribio muy en la linea de ibn Jaldun, aunque a gran distancia de este maestro de historiadores. El ultimo de los historiadores europeos de lo que se puede llamar epoca clasica es el espanol Luis de Marmol y Carvajal cuya obra, escrita en el siglo XVI, es mejor pasar por alto para nuestro objeto. A partir del siglo XVI, con la llegada de los comerciantes europeos a las costas guineanas, empezaron a llegar a Europa noticias muy fragmentarias y casi siempre referidas a hechos acontecidos en la costa. La nueva generacion de escritores se preocupaba mas de las politiquerias que ocurrian en los establecimientos comerciales y de los datos de interes sobre la navegacion de altura que de lo que realmente ocurria en el interior. Finalizando el siglo XVIII ya se empieza a tener una vision parcial de lo que estaba pasando en algunas zonas interiores nunca demasiado alejadas de la costa. No seria sino en el siglo XIX cuando investigadores concienzudos se preocuparon no solo de contarnos lo que en aquellos momentos estaba ocurriendo, sino tambien de investigar en el pasado. Barth, el mas grande de todos ellos, Delafosse y Monteil son nombres que es necesario considerar pertenecen ya a la categoria de clasicos. El arabe, sobre todo en las zonas sudanesa y saheliana, fue el idioma culto en el que se estudiaba tanto en las escuelas como en las universidades, y la lengua que utilizaban en sus escritos casi exclusivamente. Han llegado hasta nosotros, redescubiertas en el siglo XIX, las cronicas escritas en Tomboctu, a orillas del Niger, en los siglos XVI y XVII "Tarikh es Sudan", escrita por Sadi, y "Tarikh el Fetach", comenzada por Kati y terminada por uno de sus nietos. Poco despues se puede anadir hasta llegar a la segunda mitad del siglo XIX en que los vencedores de las luchas religiosas que barrieron el sudan en toda su extension sintieron la necesidad de justificar sus acciones guerreras con hechos ocurridos en el pasado. Todos estos libros, escritos de una forma tendenciosa, es necesario leerlos con un cierto recelo historico. El siglo XX, sobre todo a partir de la ultima guerra mundial, desperto la conciencia nacional africana siendo cada vez mas numerosos los escritos de todo orden que se ocupan de estos temas, y los mas interesantes son aquellos que intentan reconstruir la historia a traves de un analisis profundo de las tradiciones orales que todavia se conservan en numerosos puntos de la geografia agysimba.   La palabra Negritud va asociada de forma inevitable a la nueva corriente iniciada en Paris en el ano 1934 por Leopold Sedar Senghor, de Senegal, Aime Cesaire, de Martinica, y Leon Damas, de Guayana. El significado de esta palabra esta sometida a discusion desde el momento que fue utilizada por Cesaire por primera vez. Su uso se ha extendido por todo el mundo y a ella se acogen teorias filosoficas, poesias, musica, historia, literatura en general, pintura, escultura, arquitectura, formas de vestir y otras muchas cosas de las que tenemos entre nosotros en nuestra vida. Es muy dificil decir en una pocas palabras lo que ello significa, pero la que se aproxima mas al espiritu que se ha pretendido dar a este libro son las dichas por Senghor, antiguo presidente de la republica de Senegal y una de las mentes mas preclaras existentes: "Afirmar nuestra esencia, eso es Negritud". Lo primero y lo mas importante de todo es tener orgullo de ser. Ser lo que uno sea, sin prejuicios, sin envidias. Tan importante es ser yoruba, shongay, sussu, tucolor o mossi como ser escoces, breton o vasco. Tan importantes es pertenecer a Togo, Niger, Mali o Liberia como ser subdito de Estados Unidos, Japon o Rusia. Tan importante es ser agysimbo como ser europeo o americano. Al orgullo de Ser se debe llegar no solo a traves de la via de la inteligencia sino tambien por la del corazon. Es muy importante que todos sintamos que somos algo, supliendo con el corazon lo que la inteligencia dice que nos falta. Aquel que no tiene muy dentro de si este sentimiento esta condenado, de forma inevitable, a la abulia y al aburrimiento espiritual. No disfrutara con las costumbres de su pueblo, con sus canticos religiosos o profanos; con la sucesion de las estaciones del ano, despues del invierno el verano, despues de la epoca de lluvias la seca; con las festividades locales, siempre tan llenas de color y recuerdos; con ver crecer a la juventud que pronto llegara a formar la clase dominante; en cambio, sufrira viendo como el vecino progresa y el mundo evoluciona, y sus entranas se llenaran de envidia ponzonosa. Pero no basta con ser, tambien hay que conocer. Cada persona debe saber, en la medida en que su formacion intelectual de lo permita, todo aquello que es el grupo humano del que forma parte. Dificil es la cuestion cuya resolucion no esta en la mano del que no conoce lo que es, sino en la que tiene una capacidad suficiente para entrever lo que es, y ver en el projimo, sin envidias y rencores, lo que de bueno tiene. Esta base de partida para las paginas que siguen, ?es Negritud? El autor opina afirmativamente.