ALGUNAS CONSIDERACIONES PREVIAS


  Claudio Ptolomeo, un geografo alejandrino del siglo II d. C., detalla y localiza con sus coordenadas geograficas a centenares de ciudades de todo el mundo y entre ellas nos habla de aquellas que pertenecen a cada uno de los grandes pueblos a los que se considera, a priori, como incursos en el espacio geografico que vamos a considerar. Los vascones, los situados en una posicion mas oriental, ocupaban una zona que ya hace dos milenios tenia una muga similar a la que Navarra tiene hoy con Guipuzcoa y con Alava, y que por oriente su territorio incluia algunas tierras que hoy son aragonesas tales como el valle superior del rio Aragon y la amplia comarca que va desde Sos del Rey Catolico hasta Alagon pasando por Ejea de los Caballeros. Los autrigones ocupaban, segun Ptolomeo, un territorio que se extendia desde la comarca de la Bureba burgalesa y su gran ciudad de Briviesca hasta la desembocadura del rio Ason en el mar Cantabrico, es decir que habitaban todo aquello que hoy es Vizcaya y probablemente una parte de Guipuzcoa. Entre ambos pueblos, entre los vascones y los autrigones, Ptolomeo nos habla de las ciudades de los caristios y de los vardulos en una posicion, nunca suficientemente bien aclarada, que nos habla tanto de Guipuzcoa como de Alava. El valle del Ebro, por lo que a su parte media se refiere, forma una unidad geografica indudable. Aquel que no conozca la region, al marchar aguas arriba desde Zaragoza tendra dificultades en distinguir si esta en una o en otra provincia -Zaragoza, Navarra, Rioja, Alava y Burgos sucesivamente-, y solo sabra en donde se encuentra por los letreros de la carretera, y si se para en el centro de cualquiera de los pueblos de esta zona vera que sus habitantes tienen un aspecto muy similar, que gozan del mismo clima, cultivan los mismos productos que son regados con el agua del mismo rio Ebro, que tienen unas costumbres muy parecidas y un hablar recio y sonoro que solo se va dulcificando conforme vamos subiendo lentamente por el valle. No nos debe extranar por tanto que el destino historico de estos pueblos haya sido muy similar durante grandes periodos de tiempo. Los romanos llegaron pronto al valle del Ebro y en una fecha tan temprana como el ano 195 a. C. se adentraron en los Pirineos hasta llegar a conquistar la ciudad de Jaca, y a partir de ese momento el poder politico de la zona estuvo durante muchos siglos en manos de los romanos. El historiador Apiano es quien mejor nos describe las dificultades que tuvieron los romanos con los celtiberos y quien nos habla con una mayor fluidez de los pueblos de la zona, algunos de ellos muy bien conocidos, tales como los arevacos, los numantinos, los vacceos, o los pelendones, pero Apiano tambien nos habla de otros pueblos que son mucho menos conocidos como los lusones, los belos y los titos que estaban en el valle del Ebro y nos dice que alguno de estos pueblos estaba en una situacion geografica tan inmediata a las tierras vasconas que no es posible pensar que la dura guerra que Roma mantuvo contra el mundo celtiberico representado por Numancia pudiese pasar de largo por tierras vasconas sin dejar la mas minima huella. Los tropas musulmanas que invadieron la peninsula en el ano 711 llegaron pronto al valle del Ebro, probablemente al ano siguiente, lo ocuparon rapidamente y alli se quedaron nada menos que durante mas de ?cuatrocientos anos!, por lo que la huella musulmana hoy, todavia, se puede ver por doquier. Por todo ello seria muy dificil de estudiar, durante los siglos que van del VIII al XII, la historia del reino de Navarra sin hablar de la Rioja; seria imposible hablar de la Calahorra vascona sin tener en cuenta lo acontecido en Grachurris o en Cascante; no se podria hablar de las monedas del jinete iberico de las cecas de Jaca, de Iruna y de Bascunes sin tener en cuenta las que fueron acunadas en Varea o en Briviesca; no seria posible el hablar de la historia de la Tudela navarra sin tener en cuenta lo sucedido en la Tarazona aragonesa que estan sobre el mismo rio Queiles y a unos pocos kilometros de distancia. ?No!, no es posible analizar lo acontecido en el valle del Ebro a trozos como si se tratase de los pedazos de pan para un bocadillo sino que hay que tener en cuenta los condicionantes de dependencia mutua que son habituales entre pueblos vecinos; si no lo hiciesemos asi quedariamos faltos de una informacion que nos haria confundirnos en nuestro objetivo final, tener el maximo de informacion posible sobre el tema que nos interesa. Publio Craso, un general de Julio Cesar, se apodera de Aquitania en el ano 56 a. C. despues de una lucha en la que llegan a participar los cantabros del otro lado de los Pirineos. Aquitania -del Garona a los Pirineos como dice Cesar y es seguido por todos los historiadores romanos-, cae en poder de Roma nada menos que ciento cincuenta anos despues de que Jaca estuviese en sus manos y medio siglo mas tarde de que las autoridades monetales romanas hubiesen autorizado el acunar las monedas del jinete iberico en la ceca de Baskunes que, como veremos en su momento, se puede pensar estaba muy relacionada con los vascones. No por eso debemos pensar, ni mucho menos, que ambas vertientes de los Pirineos estaban ocupadas por pueblos que tenian poco que ver entre si, porque sabemos, y los vamos a ver pronto, que hay suficientes razones para asegurar que algunas amplias comarcas del sur de lo que hoy es Francia estaban ocupadas por pueblos a los que todo parece indicar debemos considerar como parientes muy cercanos, quizas incluso hermanos, de los que habitaban en tierras mas meridionales. Claro es que para hablar de estos pueblos, a los que se podria llamar aquitanos de una forma generica, tendriamos que dirigir nuestra mirada desde las cumbres pirenaicas a lontananza y no quedarnos en las incipientes llanuras que tenemos a nuestros pies sino avizorar esas lejanas y amplias comarcas que comprenden no solo la cuenca del rio Adour, el que nace no lejos de Lourdes, sino tambien las tierras de Armagnac que llevan sus aguas al rio Garona que nace en el valle de Aran. Estamos hablando, por tanto, de un amplio espacio geografico que, como vamos a ver, tiene unas similitudes historicas que aconsejan, por lo menos en un principio, analizarlas de una forma conjunta.