RESUMEN DEL CONTENIDO DE LA OBRA


  Se ha considerado, desde su mismo inicio, que esta obra podria de ser una recopilacion integral de multiples cuestiones referentes al territorio de los vascones durante la etapa de la romanizacion. La recopilacion de los datos arqueologicos disponibles se pone de manifiesto en el capitulo primero, en donde se recapitulan todos los lugares de los territorios vascones en los que ha aparecido algun tipo de evidencia arqueologica, indicando su localizacion exacta y el tipo de evidencia encontrada, y en el capitulo duodecimo en donde se recogen las lecturas integras de todas las inscripciones aparecidas en el territorio de los vascones. Considera el autor que esta recapitulacion arqueologica es una base fundamental para conocer numerosos aspectos de las personas que vivieron en los territorios estudiados. Otras cuestiones a las que el autor ha dado gran importancia son las referentes a la climatologia y a la edafologia. El suelo y el clima, o mas bien los condicionantes geologicos y climaticos, son los dos puntos basicos de cualquier estudio que trate sobre agricultura, y aun se puede hacer una mayor precision diciendo que son la calidad agricola del suelo, el agua que riega ese suelo y el sol que lo tonifica. Es en el capitulo sexto donde se analizan estas cuestiones referentes el suelo, el agua y el sol hace dos mil anos, lo que no siempre es facil. Se analizan con detenimiento los datos disponibles en el pasado sobre la lluvia y la nieve, la insolacion y las temperaturas, los fenomenos de erosion y la sedimentacion producidas por la lluvia y el viento y el posible exceso y deficit de agua de lluvia, teniendo siempre en cuenta los datos que nos aporta la arqueologia en general y la palinologia en particular. El autor da una enorme importancia al hombre en general y al agricultor. Es evidente que, salvo algun caso excepcional, las restos arqueologicos nos dicen mucho de como era el campesino vascon hace dos mil anos. En el capitulo tercero se revisan algunos temas que se pueden considerar como convencionales porque ya han sido tratados, en mayor o menor grado, por otros autores. Estos temas se refieren de una forma general a las lenguas que se utilizaban y a las creencias religiosas que tenian los vascones, bien fuesen agricultores o ciudadanos. En el capitulo segundo el autor profundiza sobre la persona, utilizando para ello una documentacion que esta disponible para quien quiera usarla, pero que solo excepcionalmente es utilizada por los historiadores del Pais Vasco. A traves de la documentacion manejada se llega a conocer quienes eran los campesinos vascones, si eran hombres libres, siervos o esclavos, que familias formaban y la estructura social en la que vivian. Para ello se recurre en numerosas ocasiones a las miles de paginas que estan escritas hace muchos siglos y, en particular, al Digesto recopilado en tiempos del emperador Justiniano y a lo escrito por Gayo, un jurista romano que vivio en el siglo segundo. El autor ha acudido con mucha frecuencia a lo escrito por los tratadistas agricolas clasicos como Caton, Varron y Columela, y a unos escritores tan bien conocidos por otras razones como Plinio el Viejo, el historiador, Vitrubio, el arquitecto, y Virgilio, el excelso poeta que tan enamorado estaba de la vida campesina. Tambien se ha utilizado con mucha frecuencia lo dicho por unos autores especificamente agricolas y agrimensores como Higinio, Agennio Urbico, Flacco, Higinio Gromatico, Balbo, etc. A traves de lo dicho por estos autores latinos clasicos se pueden intuir, e incluso afirmar en muchas ocasiones, algunos temas que cuyo estudio ha sido conflictivo en el pasado porque no se disponia de ediciones modernas de sus obras agricolas. Ahora se puede profundizar sobre como se hacian por entonces las triangulaciones para medir la superficie de un terreno, como y donde se debian poner los mojones de los limites de una finca, como establecer la orientacion de las centuriaciones, como se inscribian las fincas en los registros correspondientes, como se hacia el reparto de las tierras publicas, etc. Porque podemos estar seguros de que las centuriaciones del valle del Ebro y hay un monton de ellas en territorios que pertenecian a los vascones, estaban ejecutadas y adjudicadas con arreglo a lo que se dice en estos tratados agricolas. El autor analiza el contenido de la obra, en general, para ver el poblamiento de los territorios vascones. Para ello divide todo el territorio en ocho espacios cuyos condicionantes humanos, climatologicos, agricolas y arqueologicos permiten suponer que sus habitantes tenian una forma de vivir similar. En las comarcas mas cercanas a los Pirineos se analizan por separado la vertiente atlantica, la Barranca, la Cuenca y el Alto Arga, los valles pirenaicos desde el Irati al Esca y el valle superior del rio Aragon que llega hasta mas alla de Jaca. En las comarcas vasconas meridionales se estudian de una forma separada las cuencas de los rios Arba de Luesia, Arba de Biel y Riguel es decir las Cinco Villas de Zaragoza, el valle medio del Aragon aguas abajo de Yesa, los valles de la Navarra media desde el Ega al Cidacos y el Aragon medio, para terminar con el valle del Ebro propiamente dicho. El autor, en los capitulos noveno y decimo, da un repaso a lo dicho en las paginas anteriores para ver como era la distribucion del poblamiento humano en las diferentes comarcas en que se divide el territorio estudiado. Se puede observar, con claridad, que la cordillera pirenaica marca una gran diferencia hoy igual que ayer, con el valle del Ebro en todo lo que se refiere a climatologia, geologia y edafologia. Los valles pirenaicos, estrechos y alargados en lineas generales, con las cercanas cumbres nevadas en invierno, tienen unos condicionantes agricolas bien diferentes a los que puedan tener los anchos valles ya cercanos al Ebro. Y las temperaturas medias y maximas, la evapotranspiracion y los mapas de cultivo de suelos nos dicen bien a las claras que lo que pasaba en el valle de Roncal o como se llamase hace dos mil anos, tenia poco que ver con lo acontecido en las centuriaciones que rodeaban la vascona Calahorra. En el capitulo undecimo, por ultimo, se da un buen repaso a las fuentes clasicas utilizadas por el autor. Se puede ver que para cuando Roma llego a tierra de los vascones ya tenia una legislacion importante que no podemos poner en duda, fue aplicada en estas comarcas con todas sus consecuencia. Es curioso que sea precisamente M. Porcio Caton, a cuyo mando estaban las primeras tropas romanas que llegaron a estas tierras vasconas, quien sea un autor que se menciona en numerosas ocasiones en esta obra, no por ser historiador o general victorioso que fue ambas cosas, sino porque es muy posible que su tratado sobre la agricultura, De agri cultura, fuera escrito despues de haber conquistado la ciudad de Jaca. No podemos saber, sin embargo, cuanto pudo influir en su obra aquello que vio en el valle del Ebro vascon.